¿Qué
significan en el fondo estas palabras: esta sí es hueso de mis huesos y carne
de mi carne? Alguna vez te has preguntado: ¿de qué nos enamoramos?, ¿cómo se produce
el proceso de selección dentro de nosotros?
La
facultad de psicología de una universidad muy conocida realizó un estudio
tratando de responder a las preguntas del párrafo anterior. Después de
entrevistar a muchas parejas, los investigadores llegaron a la siguiente
conclusión: nos enamoramos de una proyección de nosotros mismos. Aclaremos este
concepto. Gracias a Dios, no significa que nos enamoramos de una fotografía de
nosotros mismos, eso sería narcisismo. Pero, cuando yo encuentro a alguien que
encarna mis anhelos más profundos, mis valores más íntimos, mis conceptos de lo
bueno y lo malo, de lo bello y de lo feo, estoy frente a alguien que es una
proyección de mi mismo, es muy probable que termine enamorado de esa persona.
Eva
es una prolongación de la totalidad de su ser. ¡Qué sabiduría tiene la palabra
de Dios! Este descubrimiento moderno ya se encontraba en la Biblia.
Si
es cierto que nos enamoramos de una proyección de nosotros mismos, ello rompe
el concepto tradicional de que polos opuesto se atraen. Esto funciona bien en
el mundo de los metales, pero no el mundo de las personas. En las cuestiones
secundarias de la vida, podemos ser diferentes y hasta opuestos. Sin embargo,
en los aspectos vitales de nuestra existencia tenemos que ser lo mas parecidos
posibles. Porque la conclusión natural sería, dime de quién te enamoras, y te
diré quien eres, o dime quién fue capaz de despertar amor en ti, y te diré lo
que hay en lo profundo de tu corazón. Yo puedo conocer mucho acerca de ti
conociendo a la persona que tú amas. Conocer a la persona de la cual estás
enamorado es como tomar una radiografía de tu ser interior.
Veamos
una aplicación de esta verdad. A muchos les cuesta aplicar la enseñanza bíblica
de no mantener relaciones sentimentales con personas que no tienen la misma
experiencia de fe. Lo ven como una especie de racismo religioso, de desprecio,
como si la persona no creyente fuera peor o inferior respecto del creyente.
¿Cómo
reaccionamos cuando nuestra linda líder de alabanza se enamora de un chico no
cristiano? Normalmente interpelamos a la chica cristiana y le decimos: ¿cómo es
posible que te enamores de ese muchacho? ¿No sabes que es primo de Lucifer,
cuñado de Satanás, hijo del diablo?. Al reaccionar así, pensamos que el
problema lo tiene el lado no cristiano; pero, realmente el problema está en el
lado cristiano.
Por
el contrario, yo le diría a la joven cristiana: mira, no necesito que me
describas al joven del cual estás enamorada. Debe de ser una excelente persona,
seguro hasta es mejor que los jóvenes cristianos de la iglesia. Debe de ser así
para que sus cualidades puedan compensar el hecho de no tener a Cristo como su
Salvador y Señor personal y para que tú lo puedas amar. Pero, recuerda, cada
uno se enamora de lo que uno es. Si tú me dices que Dios es lo más importante
de tu vida y tu experiencia con Jesucristo tu mayor tesoro, pero alguien que no
tiene esa relación viva con Dios en Jesucristo es capaz de despertar amor en
ti, eso me dice que para ti Dios no es tan importante como dices que es. No
importa lo que digan tus palabras; tu corazón te traiciona y delata. Tal vez en
el pasado tuviste una relación real con Jesucristo, pero hoy tu fe está en
crisis.
En
cambio, si yo digo que Dios es lo más importante de mi vida, ¿saben cuál va a ser
la mujer que me va a volver loco? Aquella que ama a Dios tanto o más que yo.
Cada uno atrae lo que uno es. Varones espirituales se enamoraran de mujeres
espirituales. Mujeres superficiales atraen hombres superficiales.

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