Estaba un niño con su amado barco el cual su padre había construido para su amado hijo,
en un día soleado salió aquel niño a jugar con su amado barco en el lago de un parque cerca a su casa...
Se encontraba jugando cuando una ráfaga de viento se llevo su amado barco y sin el poder hacer nada veía como se iba aquel juguete que tanto amaba...
Volvió a casa triste y le dijo a su padre lo que había acontecido y su padre respondiéndole te construiré otro..
Un día el niño iba caminando y al cruzar por una tienda algo lo sorprendió y era un barco igual de hermoso al que días pasados había perdido en ese lago; volvió su sonrisa y llegando a casa corriendo llevo a su padre hasta la tienda..
Su padre al llegar a la tienda observo el barco viendo que era el mismo que el había construido con tanto amor para su bello hijo, pregunto sin dar espera que precio tenia ese amado barco...
El dueño de la tienda diciendo el precio vio este hombre que era el doble de lo que había invertido en ese barco;
Pero solo vasto con ver la gran sonrisa de su amado hijo para pagar el valor dicho..
Apenas el barco fue entregado al niño este lo beso y lo abrazo y dijo: "eres doblemente mío, ya que te tuve te ame, te perdí y ahora vuelves a mis brazos"..
Así mismo sucede con nuestra relación con Dios..el nos dice " Eres doblemente mío" cuando volvemos a sus brazos y dependemos únicamente de El...
Es tiempo de volverte a Dios, El esta esperandote con un gran abrazo